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La Política De La Pobreza Y El Gobierno De Los Asentamientos Informales En Chile

Debido a la falta de viviendas para los sectores de bajos ingresos, las callampas constituían la “única posibilidad” de los migrantes para asentarse en la ciudad (Minvu, 2013, p. 12). Eran entendidas como acciones de sobrevivencia frente a la falta de habitación. En Grupo de Rio, Compendio de mejores prácticas en la medición de la pobreza. Otro aspecto relevante es que tres de cada cuatro personas pobres no se siente representada por los senadores y diputados. Una encuesta de la Universidad Silva Henríquez reveló que la población de escasos recursos cree que la principal debilidad del régimen político es la falta de participación. Contáctate con informando tu número de pedido, explicando la situación y adjuntando imágenes que lo corroboren.

La Victoria marcó el inicio de las ocupaciones de terreno como un repertorio de acción colectiva de los pobladores. Pese a que la vivienda informal es tan antigua como la ciudad misma, y knowledge desde al menos el siglo xvii (De Ramón, 2007), los asentamientos informales aumentan en la década de los cuarenta a partir del proceso de urbanización (De Ramón, 1990; 2007; Espinoza, 1988). Los primeros asentamientos informales fueron denominadas desempleo y pobreza “poblaciones callampa” para describir “el breve tiempo que demoraba su formación” (De Ramón, 2007, p. 241; Minvu, 2004, 2013). Estas poblaciones iban creciendo gradualmente a través de la agregación y acumulación de nuevas viviendas, extendiendo la ciudad hacia las periferias (De Ramón, 2007). Los subsidios del Estado jugaron un papel importante, pero ejercicios preliminares muestran que no logran explicar la caída de la pobreza, sí que esta no aumentara.

democracia y pobreza

La política de la pobreza establecida en la década de los noventa consiste en la visualización, enunciación e intervención de los asentamientos a través del lenguaje de pobreza. A partir de la producción y circulación de datos, indicadores, estadísticas y mapas se crea este campo de intervención gubernamental, que se problematiza dentro del marco interpretativo de la pobreza, determinando la información que será seen y la que será invisible respecto de este fenómeno. La coalición que lideró la transición política a la democracia temía que la apertura democrática traería consigo un aumento en las tomas de terrenos. Este temor respondía en parte a la acumulación de la demanda habitacional durante la dictadura, y a la fuerza desplegada por las organizaciones de pobladores durante el ciclo de protestas de mediados de los años ochenta.

Lo anterior es de interés, especialmente porque en el debate público usualmente han pesado más las diferencias socioeconómicas (asociadas a la ciudadanía social) que aquellas asociadas a ciudadanía civil y política. Al pensar la disaster de la política chilena, así como el descontento ciudadano con la institucionalidad, las disparidades en cuanto a la experiencia cotidiana con la ciudadanía civil (inseguridad, percepción de acceso a la justicia) eran ya relevantes a mediados de la década pasada. En ese sentido, las municipalidades de la Región Metropolitana, dado su alto nivel de segregación territorial, permiten observar cómo en Chile las desigualdades que estructuran la experiencia de la población se relacionan con las disparidades de la institucionalidad estatal, el estado de derecho y las instituciones representativas.

El presente trabajo además, tiende a desmontar un tópico extendido en cuanto a que la desigualdad en América Latina, la segunda región con la peor distribución del ingreso del mundo, sería una de las causas del bajo nivel relativo de apoyo de la población a la democracia. Sin embargo, en la presente investigación no fue posible establecer una relación causal entre uno y otro fenómeno. A la luz de los datos expuestos, a los latinoamericanos no les importa tanto la desigualdad a la hora de respaldar el sistema político, en la medida que se vayan disminuyendo los índices de pobreza. de donde viene la pobreza El nivel de pobreza además, en buena medida determina el nivel de IDH, dado que impacta en variables clave del instrumento del PNUD, como la esperanza de vida y la tasa de alfabetización. Una segunda implicancia de categorizar a los sujetos como “pobres” consiste en cómo la población se identifica, aunque sea tácticamente, con esa categoría. La asociación conceptual entre asentamientos informales y pobreza produce una relación entre gobierno y sujetos en la cual la provisión de vivienda por parte del Estado se justifica sobre la base de dicho marco interpretativo.

Pese a que las siguientes ocupaciones de terreno reproducen los repertorios de acción que habían sido inaugurados en la Toma de La Victoria, se harán cada vez más politizadas. A medida que los pobladores emergen como actores políticos y un movimiento de pobladores comienza a tomar forma, estas organizaciones inicialmente “autónomas” comenzaron a ser disputadas por los partidos políticos de izquierda. Los partidos dejaron de ser solo mediadores en las negociaciones entre pobladores y Estado, para pasar a ser organizadores de nuevas ocupaciones de terrenos (Dubet et al., 2016). Como es obvio, podríamos considerar que gran parte de este problema se debe a una coyuntura específica, marcada por la pandemia del coronavirus y sus efectos económicos y sociales.

Esta redefinición se materializó en 1985, cuando las autoridades de vivienda realizaron el primer Catastro Nacional de Marginalidad Habitacional. El estudio identificó varios tipos de marginalidad habitacional; entre ellos, los campamentos, que son definidos como “conjunto de familias instaladas con o sin autorización en terrenos de terceros. Sus viviendas son provisorias y no tienen urbanización completa” (Minvu, 1985). Entendidos como mecanismos legítimos de acceso a la vivienda, los campamentos aumentaron considerablemente durante esta administración, desde menos de 10 en 1968, a 220 en 1970 (Fadda & Ducci, 1993).

El déficit habitacional correspondía a aproximadamente un 20% de la población chilena (Caldera, 2012). Los indicadores utilizados para medir pobreza informaron y contribuyeron al diseño y evaluación de los programas de intervención. Así, “las campañas de construcción de viviendas sociales emprendidas por el gobierno militar estuvieron encaminadas a reducir la extrema pobreza, cuya definición operativa estaba basada en indicadores de vivienda (Ramos, 2016, p. 29). Uno de los tipos de vivienda identificados en el Mapa de la Extrema Pobreza fue la “vivienda marginal o callampa” (Odeplan-ieuc, 1974, p. 13).

Como contrapartida, la percepción de acceso a la ciudadanía social ha venido creciendo. Para ello es necesario incrementar la productividad y la competitividad, aumentar la inversión, mejorar la infraestructura, la educación y la innovación, pero también el clima de negocios, la estabilidad política y la seguridad jurídica. Pese a las numerosas reformas (legislativas, constitucionales, institucionales) que se han venido haciendo en la región durante las últimas décadas, Latinoamérica se caracteriza por un marcada debilidad del estado de derecho, acompañada de altos niveles de impunidad. Ello se correlaciona con un nivel muy bajo y decreciente de confianza ciudadana en el poder judicial, el cual se ubica en el 24% promedio regional.

Desde la Casa Central de la Universidad de Chile, el ministro de Desarrollo Social y Familia, Giorgio Jackson y la subsecretaria de Evaluación Social, Paula Poblete, presentaron los primeros resultados de la Encuesta de Caracterización Socioeconómica, Casen 2022. Los datos reflejan un escenario positivo para el país, dado que se retoma la senda decreciente de la pobreza en Chile. La demanda por una nueva Constitución en nuestro país se arrastra por décadas. Desde el final del período dictatorial, durante las décadas de 1990 y 2000 diversos movimientos sociales pusieron acento en la necesidad de superar la impronta elitaria de la carta magna de… A cuatro años de la revuelta social, más allá de las simplificaciones, conversar sobre las causas y mirar sus impactos sociales y políticos es un ejercicio que permite situar, sin atajos, las tareas del presente.

Lo que se observa es que la desigualdad territorial en el acceso a la ciudadanía civil y política ha venido creciendo en Chile, mientras que la desigualdad en el acceso a ciudadanía social se ha mantenido más estable, reduciéndose marginalmente en el período. A modo de conclusión, de la investigación se desprende que es el nivel de pobreza el issue clave, dentro de las variables analizadas, que se interrelaciona con las variaciones en el nivel de apoyo ciudadano a la democracia, en los países analizados. Menores índices de pobreza coinciden con mayores niveles de apoyo ciudadano a la democracia. El resultado se presenta coherente entonces con los planteamientos de los teóricos del desarrollo analizados, en cuanto a que la libertad política está dialécticamente vinculada con el desarrollo económico. Como ejemplo y a la luz del marco teórico analizado, no resulta casual entonces, que precisamente el país que presenta una peor situación en cuanto a respeto de los derechos humanos, sea el que muestre los mayores índices de pobreza y los de menor apoyo ciudadano a la democracia. Frente a los índices sociales, Perú muestra una tendencia de mejora bastante estable.

La definición de los asentamientos informales como territorios de pobreza da origen a políticas públicas para el gobierno de dicha población. Estas políticas imponen identidades a los sujetos, de las cuales se derivan requisitos que los sujetos deben cumplir para ser beneficiarios del programa. Así, “ser pobre” se constituye en una identificación necesaria para ser sujeto receptor de beneficios del Estado. La forma en que el lenguaje contribuye a producir sujetos de gobierno, es una de las formas en que el poder y el conocimiento se imbrican para producir el ejercicio de la autoridad (Foucault et al., 1991). De acuerdo con la definición estatal, el concepto campamento alude “a una organización interna con una estructura y disciplina similares a las de los campamentos militares o paramilitares, donde de manera colectiva se lleva a cabo la instrucción, la educación y se satisfacen las necesidades básicas intentando proveerse de lo necesario”. Esta categoría “da cuenta de una organización para la lucha, se vincula con una orgánica dispuesta para la participación social que convertía a los campamentos en actores políticos claves del momento” (Minvu, 2013, p. 14).

La injerencia indebida de la política en la justicia ha generado una politización de la justicia seguida luego de una judicialización de la política. Algunos de los efectos del consumo social, incluidos la educación y la atención en salud van más allá de la productividad económica y del bienestar inmediato. Por ejemplo, la educación y el empleo remunerado de las mujeres pueden incidir en la reducción de las desigualdades de género, elemento central del subdesarrollo en muchos lugares del mundo (Sen, 1998, p. 82). A través del recuento de las categorías que han servido para hacer los asentamientos visibles y enunciables, muestro cómo emerge y se desarrolla un nuevo campo de intervención gubernamental (Deleuze, 1991). Entre 1940 y 1970, el concepto de pobreza no constituye una categoría central para definir los asentamientos. Solo desde mediados de los setenta adquiere relevancia para definir a la población objetivo de las políticas gubernamentales.

La Política De La Pobreza Y El Gobierno De Los Asentamientos Informales En Chile

Para Veron, algunas de las concepciones de la lingüística clásica no hacen mas que separar al signo de la subjetividad y del orden de lo actual, no se estaría frente a un concepto de lo real, donde el signo y el lenguaje participasen en su construcción. Entendimiento del signo como un fenómeno independiente de las producciones de la lengua, otorgándole de esta forma una autonomía al signo en tanto que hecho social «este modelo del signo permitió, en reconocimiento, anular, el «Mundo real» como universo referencial de los signos lingüísticos» [24]. Entendemos así a la obra y la producción artística como la negación de una funcionalidad decorative, dejando de lado la pretensión por el fenómeno del arte y la creación de manera parcial, apelando a una especie de inmanencia de esta o suplicándole a ella una supuesta esencia que le subyace, sin encontrar nada mas allá de lo que englobaría una suerte «Ontología de la Obra». Desde esta breve reflexión teórica es que pretendemos aproximarnos a presentar una primera meditación en torno a Violeta Parra -componente del objeto de nuestra investigación- y su presencia en el tiempo; si bien esta primera reflexión no será desarrollada a lo largo de la tesis, se sustenta en los resultados de esta y en la necesaria posición política que debe tener el investigador ante la dimensión de su objeto de estudio.

A partir de lo anterior, se establece que es contingente generar una visualización y reconocimiento de las vidas de las personas mayores, puesto que el trabajo social es por excelencia una de las disciplinas que tiene mayor cercanía con las personas. De manera tal que los profesionales son los que en gran parte evidencian las necesidades de los usuarios, siendo finalmente el nexo entre las personas y las instituciones. En consecuencia, el gran desafío es cómo se identifican aquellas problemáticas, vacíos y conflictos presentes en la realidad social y cómo se involucran a los actores sociales a lo largo del proceso, en especial en la elaboración de estrategias para potenciar las políticas públicas. Como se mencionó anteriormente, queda mucho por avanzar, principalmente en legitimar como actor principal al adulto mayor, incluyendo todo lo que lo constituye, es decir, su pink familiar y la sociedad civil. Se considera, entonces, que, si bien la existencia de la precise legislación o las políticas sociales no garantizan su cumplimiento, estas son necesarias y constituyen la herramienta para la reivindicación de derechos de los adultos mayores. Asimismo, la necesidad de asumir la vejez y el envejecimiento de la población como una preocupación no solo es trabajo del Estado, sino también, de toda la sociedad.

Situada muy cerca de algunas de las villas miseria de la zona, la escuela en la que realizamos el trabajo de observación en profundidad desarrolla su actividad bajo singulares condiciones. De acuerdo al Mapa Escolar de la Provincia de Buenos Aires, se encuentra en el grupo de instituciones con un Índice de Vulnerabilidad Socio Geográfica (IVSG) de 0,31 a zero,forty esto es, en un contexto de alta vulnerabilidad socio-geográfica. Por ser una de las pocas escuelas secundarias públicas diurnas constituidas en más de treinta cuadras no solo incorpora población de esos barrios de villas, sino también jóvenes de otros asentamientos así como del barrio que rodea a la escuela, lo que implica comprender a la escuela atendiendo a las dinámicas de fragmentación urbana y segmentación del sistema educativo (Grinberg, 2006, 2008; Santillán, 2011; Tiramonti, 2011). Una característica muy importante de los espacios de aprendizajes mencionados es que son espacios de interacciones más libres que la tradicional sala de clase, donde la autonomía y el movimiento de los niños tiene un lugar preponderante.

En primer lugar analizaremos las características de las tareas escolares a partir de la figura de un atlas (Didi-Huberman, 2010) y la pregunta acerca de cómo llevar la clase a cuestas. Allí indagaremos, también, el modo en que los docentes, en esta escuela, sienten y piensan la tarea de enseñar en el presente. Puesta entre paréntesis la explicación, la clase se configura a partir de la apelación a un hacer de los estudiantes que prima por sobre otras formas de enseñar y aprender. En ese marco retomaremos una discusión de larga knowledge acerca del antagonismo entre espectador y actor que se reactualiza y complejiza a partir de la experiencia actual con los medios digitales. Finalmente, como corolario, proponemos (re)pensar el lugar del docente en un contexto en el que su figura parece haber quedado fragilizada, e incluso despotenciada tras la promesa de la revolución tecnológica. En el comienzo del siglo XXI se hace evidente el creciente impacto que están teniendo las tecnologías dígito-conectivas a partir de su amplia difusión social, al punto que distintos autores señalan que la acelerada incorporación de tecnología a la vida cotidiana modifica los vínculos, los modos de hacer y de estar en el mundo (entre otros, Baudrillard, 2000; Berardi, 2007; Stiegler, 2010; Turkle, 1997, 2003), así como los modos de producción y circulación del conocimiento.

No podemos prescindir de hacer un análisis embrionario que nos facilite expandir nuestra visión acerca del carácter ampliado de la producción capitalista y desde esta lógica asumir una interpretación del Fordismo como un periodo y una formalización que despliega lo que Bob Jessop outline como un «Modo de regulación». • Constitución Híbrida de un mercado del trabajo y el consumo, que fusiona lo domestico y lo publico (externo). • Manejo y control de la demanda, a partir de la intervención estatal, con políticas monetarias de carácter expansivas. Para el investigador, el acceso a la purple semiótica implica un trabajo de análisis, examen que trabaja por sobre fragmentos del proceso semiótico, sobre cristalizaciones del sentido generadas –en cuanto cristalizaciones- por el proceso mismo de investigacion y análisis. Se puede afirmar que la lingüística recién a mediados del siglo XX se hizo cargo de sus ataduras y conexiones con lo social, específicamente por medio del uso y el issue constitutivo que tubo la lingüística Saussoriana en lo que conocemos como la Antropología estructural de Claude Levi Strauss.

Actualmente, en el país se vive un contexto de disaster social agravado por la pandemia del Covid-19, en el que se ha evidenciado la indignación del pueblo chileno en torno a las desigualdades y la falta de seguridad y derechos sociales universales. Ante tales demandas, la elite empresarial y otros sectores políticos se han resistido a participar de una reflexión con otros actores sociales (Pelfini, Riveros y Aguilar 2020). En este escenario, la mirada moralizadora de la pobreza es una ‘piedra de tope’ para una revisión profunda de las causas del malestar chileno. Esto se debe a que la mirada moralizadora, al centrarse en los hábitos y valores de individuos y sus familias, permite hacer ‘vista gorda’ a explicaciones sociales y estructurales de la pobreza. Y lo que es aun más complejo y perjudicial, el énfasis en lo ethical características de desigualdad social genera distinciones y jerarquías sociales sutiles, ancladas en el orden de lo simbólico, que son muy efectivas para deslegitimar las demandas sociales de los más desaventajados.

Y aunque este discurso puede ser encontrado en cualquier lugar del mundo donde domine la creencia en la meritocracia, en Chile cobra explicit relevancia política debido a su insistente aparición en los debates públicos. Su recurrencia no debe ser ignorada, y debe ser analizada histórica y socialmente para entender cómo este discurso adquiere legitimidad. En esta columna se otorgan algunas luces para entender los orígenes y características del discurso del ‘pobre flojo’. Y particularmente, cómo éste permite reproducir jerarquías sociales entre personas y grupos basadas en nociones morales (y no materiales o estructurales). En particular, se hace mayor énfasis en el discurso de la pobreza por parte de la ‘elite chilena’, que, en un sentido amplio, es aquel sector social que concentra el poder económico, político y estatus social (ver clasificación y caracterización de las elites chilenas en PNUD 2004, Thumala 2007, Aguilar 2011, Joignant & Güell 2011, Joignant et al. 2015, entre otros). Particularmente, se da cuenta cómo este sector moraliza a las personas pobres y buscan educarlos en los valores de la propia cultura de la elite.

Así yo distingo dicha de quebranto, los dos materiales que forman mi canto, y el canto de ustedes que es el mismo canto

autores que hablen de la pobreza

En esta últimas cuatro unidades significantes vemos de que forma es este descontento y este agobio, el que busca una salida por medio de lo que mas adelante denominaremos la religiosidad in style en Violeta Parra y Su relación con la Religión y La pobreza. También se ve una descripción realista de sucesos que componen lo que aquí definimos como esta presión angustiante, sucesos que tienen que ver con la experiencia de sujetos comunes y corrientes, con individuos que componen lo que aquí podemos denominar mundo popular, es frente a dichas vivencias y la expresión de estas vivencias, lo que estructura la sensación de que en estas canciones subyace la concept de una opresión angustiante. También vemos la forma en que Violeta Parra narra a la autoridad del país como un tormento, como un factor que america latina pobreza y desigualdad social conspira sobre las mentes de la gente y sobre la mente suya tambien, pone de manifiesto la existencia de la negación ante un relato institucional, que solo se convierte en amenaza y tormenta para los pobres. Como elemento central se constata que exclama por la necesidad de salir del ensimismamiento, por la necesidad de que los que sufren se reconozcan entre si y dejen de «Sufrir mirándose el ombligo», que es necesario mirar al otro frente a frente, que el egoísmo en que esta el subordinado es constatación de la ausencia de condiciones de posibilidad para la liberación de los sectores dominados y explotados. En las Páginas que siguen se desprende una matriz conceptual de análisis desde cada categoría desplegada de la visión de mundo con un sistema de subcategorías (Micro) por cada una de estas categorías asociadas a la «Visón de Mundo de Violeta Parra».

Esta es la tarea que nos impusimos en este acercamiento a la perspectiva de los niños, dentro de las escuelas estudiadas. Cuando hablamos de aprendizaje situado no sólo hablamos del aprendizaje como contextualizado en un momento social e histórico. No obstante, el modelo educacional chileno se basa en la premisa de un aprendizaje que ocurre en cada individuo, donde el profesor-adulto tiene un lugar basic en su producción.

Cuando se realizó el catastro [1996], todo el mundo dijo “la mayoría de las familias de extrema pobreza están ubicadas en los campamentos”. Nosotros realizamos un cruce entre los datos que teníamos de los campamentos y el instrumento que se usaba para caracterizar la población en ese momento, la Ficha cas [Comités de Asistencia Social], y estimamos que había un 26% de las familias que se encontraba en esa condición [de pobreza]. Chile debe ser capaz de garantizar los derechos y proteger las trayectorias de vida de todos los niños, niñas y adolescentes.

Así, “ser pobre” se constituye en una identificación necesaria para ser sujeto receptor de beneficios del Estado. La forma en que el lenguaje contribuye a producir sujetos de gobierno, es una de las formas en que el poder y el conocimiento se imbrican para producir el ejercicio de la autoridad (Foucault et al., 1991). Durante el retorno a la democracia, la pobreza se instala como un problema central de gobierno y “los pobres” se constituyen en una población “objeto de gobierno”. El proceso de identificación de los “sujetos pobres” que comienza durante los años setenta en el marco de las políticas de orientación neoliberal, se consolida durante las administraciones democráticas entre 1990 y 1999. A partir de este proceso, los asentamientos informales son identificados como sitios de concentración de los pobres urbanos, y focalizados como territorios de asistencia gubernamental.

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Pero, al mismo tiempo, muestra que la pobreza, medida en términos absolutos, ha tenido un fuerte incremento en los últimos 20 años en el Gran Santiago y también a nivel nacional. EN septiembre el gobierno de EEUU dijo que en 2011 constató 46 millones de pobres, equivalente a una tasa de 15%, algo no visto desde 1965. En Europa, en tanto, previo a la crisis había 80 millones de pobres (16% de la población total), pero hace un mes la Comisión Europea alertó que otros 116 millones peter townsend pobreza de personas están en riesgo de ello y que la mayoría son de ingresos medios. Sobre América Latina, la Cepal señala que de los 600 millones de habitantes que tiene, un tercio es pobre y el 12%, indigente. Un 20,4% de la población se encontraba, de acuerdo a estos criterios en 2013, en estado de pobreza multidimensional, a comparar con un 14,4% en estado de pobreza según ingresos con la nueva metodología y un 7,8% con la metodología tradicional de la CEPAL utilizada, con ajustes, desde 1988 en Chile.

pobreza absoluta y pobreza relativa

Para terminar, agradezco a los integrantes de la Comisión por haberme designado Diputado informante. Al margen de los problemas finales, su trabajo fue rico y enriquecedor para todos quienes participamos en ella. En relación con la salud, la Comisión presentó ocho proposiciones, que no voy a relatar por lo extenso de las mismas. No existe en el mundo un modelo único para realizar las mediciones y hay distintos esquemas empleados por países y organismos globales.

Sin duda, «un modelo centralista es, a la larga, más caro, y políticamente más peligroso.». Un sexto capítulo, que para el trabajo de la Comisión fue muy importante, se refirió al rol del Estado en la superación de la pobreza. En la Comisión participaron de manera destacada la señora Oriana Zanzi, Directora del Servicio Nacional de Menores, los jóvenes, las mujeres jefas de hogar y los adultos mayores.

La cifra muestra una caída histórica en base a la información que ha arrojado el estudio desde 1990. Es evidente que la metodología multidimensional otorga una visión más amplia de la pobreza y de sus determinantes, así como de otros aspectos relacionados con el bienestar y los derechos sociales. Sin embargo, en el futuro el reto se circunscribe a la utilización de dicha amplitud de datos en la canalización de mejores programas y políticas públicas que coadyuven a maximizar el combate a la pobreza y de las dimensiones integradas en la metodología multidimensional. De lo contrario, de nada serviría contar con mejores herramientas de medición, si estas a la par no se ven acompañadas de mejores prácticas dentro de la administración pública. Para sortear la subjetividad mencionada anteriormente, el Índice de Desarrollo Humano ajustado por la desigualdad permite valorar mejor los avances de todos los segmentos de la sociedad y no solo del mítico ciudadano ‘promedio’.

Para la OCDE, en 2011 la pobreza relativa es de un 17,8% de la población, cifra superior a la de la pobreza monetaria absoluta calculada por el Gobierno chileno. Leonardo Moreno director de la Fundación para la Superación de la Pobreza, dice que la pobreza a través del ingreso se puede medir de dos formas. «En la primera se usa un valor general para toda la población, y en el caso de pobreza relativa, se ve la cantidad de personas que están en el percentil 50 y las que están bajo ese punto, están en situación de pobreza. Acá es importante la distribución de la riqueza en la sociedad», explica. El concepto de seguridad alimentaria (SA), es uno de los más discutidos en los últimos años, debido al agravamiento en la disponibilidad de alimentos, sobre todo en los países con menores índices de desarrollo.

En contraste a lo anterior, existen las denominadas líneas de pobreza relativa, las que son determinaciones culturales de cada sociedad, la cual cambia y se adapta continuamente. Esta concepción es usada en economías desarrolladas, para la comunidad Europea se definen como pobres “grupos, familias y personas cuyos recursos son tan limitados que los excluyen de una mínima forma de vida aceptable en el Estado Miembro en que viven”, radicando la dificultad de este enfoque en comparar países o sociedades diferentes. 3.- De lo anterior, se desprende como resultado que, a nivel global, las personas más pobres sufren de los niveles más altos de desnutrición, obesidad y de desarrollo de enfermedades crónico-degenerativas como las ya citadas. Es decir, estamos ante la emergencia de una de las mayores paradojas de la pobreza alimentaria contemporánea que ocasiona que los pobres, al poseer dicho carácter, sufren de exclusión hacia el consumo de alimentos saludables y nutritivos debido a que sus precios son prohibitivos. Bajo esta perspectiva, el concepto se relaciona con otros fenómenos, como la pobreza, los mercados, el sistema de producción agrícola y el empleo, por citar algunos.

Una de las primeras encuestas longitudinales que se aplicaron en Chile la realizó entre 1996 y 2006 la Fundación Superación de la Pobreza (FSP). Su asesor de políticas públicas, Leonardo Moreno, cuenta que descubrieron que “si bien Chile tiene unas tasas de pobreza por ingreso bajas, la cantidad de personas que vive el fenómeno de esa pobreza es extremadamente elevada. La gente que se mantiene en pobreza por ingresos, explica, no supera el 3%, pero hay aproximadamente un 30% de gente que rota.

Según señaló el ministro Jackson, respecto a los ingresos de los hogares y su distribución, “podemos ver que el año 2022, por ingresos del trabajo registramos un aumento significativo respecto de 2020, pero son estadísticamente iguales al 2017, por lo que podemos hablar de un efecto de recuperación desde la pandemia, pero no de una superación del nivel de la pandemia”. En otras palabras, la seguridad alimentaria para la pobreza representa una variable de empuje, pero no de arrastre, en el sentido de que puede ayudar a reducir la pobreza pero no eliminarla debido a la presencia de otros fenómenos relacionados con el acceso, como el ingreso, que ejercen una influencia mayor sobre la pobreza que la misma seguridad alimentaria. Como resultado del mal desempeño económico y la reducción del crecimiento, así como de la pérdida de empleos en sectores exportadores como la industria electrónica, la industria automotriz y el sector manufacturero en basic, los niveles de pobreza comenzaron a incrementarse a partir del 2006. Con lo cual se puede decir que buena parte los avances registrados en el combate a la pobreza generados durante un poco más de una década se han diluido en función de las últimas mediciones. Por ejemplo, la pobreza alimentaria se incrementó de diez a catorce por ciento del 2006 al 2008 (véase gráfica 1). Por otro lado, la medición de la pobreza distingue, de acuerdo a su contexto

De esta manera, los sistemas alimentarios deberían buscar una mayor integración que reduzca los fallos, como la presencia excesiva de intermediarios, y con ello el incremento synthetic en los precios. Respecto a la segunda interrogante, diremos que se puede partir de la premisa de intentar rediseñar los sistemas locales y regionales de producción de alimentos y, sobre todo, enfatizar la vinculación de todos los eslabones de la cadena alimentaria para que no existan desarticulaciones entre fases muy alejadas entre sí, como la producción y el consumo. La incidencia en las categorías de inseguridad cambia según la severidad de cada condición en cada grupo, por lo que la inseguridad alimentaria leve debe entenderse principalmente como un estado de estrés económico; es decir, una preocupación por la suficiente capacidad económica del hogar para cubrir las necesidades alimenticias de sus miembros23. La inseguridad mediana es un poco más severa e implica estrategias alimenticias que sacrifican la calidad y/o la cantidad de alimentos que consumen los miembros del hogar. Por último, la inseguridad grave implica una clara insuficiencia en la capacidad alimenticia del hogar, en donde no todos los miembros cuentan con una alimentación suficiente ni common, llegando inclusive al extremo del hambre y/o a la necesidad de recurrir a estrategias extremas para conseguir alimentos. La Seguridad Alimentaria y nutricional se define como el estado en el cual todas las personas gozan, en forma oportuna y permanente, de acceso físico, económico y social a los alimentos que necesitan, en cantidad y calidad para su adecuado consumo y utilización biológica, garantizándoles un estado de bienestar basic que coadyuve al logro de su desarrollo.

razas desfavorecidas en el imaginario hegemónico. Las respectivas correlaciones pueden ser traducidas a la siguiente ecuación, la escasa importancia de los factores salud y agroali-mentario siendo deducible además del carácter particular de estas dos variables en el marco bivariado de los dos primeros componentes principales del análisis factorial. Para poner de relieve las relaciones de desigualdad que se establecen entre las variables latentes del índice de desarrollo de la comunidad, se utilizará inicialmente un estudio estadístico de sondeo que tiene el objetivo de determinar la importancia de cada factor, basado en correlaciones medias entre las variables. Al contrario, el efecto de colinealidad entre los indicadores parciales certifica el hecho de que la participación del indicador de accesibilidad a los servicios sanitarios está reducido en comparación con los seis indicadores parciales.

Ello se explica, por ejemplo, porque entre los parámetros evaluados está el de «hambre cero», que incluye la medición de obesidad. El documento es el primero en evaluar el bienestar infantil en 41 países de la Ocde y la Unión Europea, todos de ingresos altos, en relación a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), acordados en 2015 por los Estados de la ONU, para que el desarrollo sea equitativo y sostenible social, económica y ambientalmente. De acuerdo con el informe, un four,5% de la población de El Salvador se encontraba bajo los parámetros de extrema pobreza en 2019, año en que asumió Bukele como presidente. Según las últimas cifras de la Oficina Nacional de Estadísticas y Censos del Banco Central de Reserva del país centroamericano, aquella cifra aumentó a eight,6% en 2020 y bajó a 7,8% en 2021. Icefi describe esto como “un retroceso de casi una década en la lucha contra la eliminación de la pobreza extrema”.

Aspectos que a su vez dependen tanto de las políticas nacionales como de las formas e intereses de producción de las empresas alimentarias y de los mecanismos de regulación sanitaria que establecen los organismos de salud. Calculan hogares y personas bajo línea de pobreza, según datos de ingresos reportados en la Encuesta Permanente de Hogares. Para eso fija el valor de una canasta básica total (CTB) integrada por una canasta básica de alimentos (CBA) que se amplía con inclusión de bienes y servicios no alimentarios (vestimenta, transporte, educación, salud). La medición está a cargo del cuestionado Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), que da cifras por semestre. La última tasa de pobreza oficial en Argentina es de 6,5% en personas y four pobreza absoluta ejemplos,8% en hogares en el primer semestre de 2012. El Ministerio de Desarrollo Social definió una ponderación equivalente para cada uno de los 12 indicadores considerados y definió que los hogares en situación de pobreza multidimensional son los que tienen carencias en a lo menos tres de los doce indicadores.

La Política De La Pobreza Y El Gobierno De Los Asentamientos Informales En Chile

En este marco se aborda la mediación que los voluntarios hicieron, en terreno, entre las distintas miradas sobre pobreza y desarrollo en Sudamérica. La política de la pobreza establecida en la década de los noventa consiste en la visualización, enunciación e intervención de los asentamientos a través del lenguaje de pobreza. A partir de la producción y circulación de datos, indicadores, estadísticas y mapas se crea este campo de intervención gubernamental, que se problematiza dentro del marco interpretativo de la pobreza, determinando la información que será seen y la que será invisible respecto de este fenómeno.

Una de las dirigentes asistentes a la actividad fue Ana Soto Ruiz, profesora escuela rural de Porma, representante del microcentro de Teodoro Schmitd, quien destacó la posibilidad de compartir con otros dirigentes y conocer el trabajo territorial de cada uno y una.“Nos hace falta, vincularnos más para fortaleceremos. El objetivo del proyecto, ganador del Concurso I+D de la Vicerrectoría Académica UCEN 2019, es generar un espacio de reflexión y debate respecto a la predominancia del enfoque de populismo penal en las políticas públicas del sistema legal, y en explicit en torno al uso masivo de la cárcel y sus consecuencias sociales. Midieron el nivel de participación y bienestar antes, durante y después de la intervención.

En breve, Foucault outline “gobierno” como una forma de poder, propia de la sociedad moderna, que consiste en conducir las conductas de los individuos y así regular el comportamiento de grupos de la población a través de formas específicas de conocimiento (la economía política) y técnicas de gobierno (aparatos de seguridad). La gubernamentalidad, a su vez, corresponde a la racionalidad de gobierno —una forma de pensar el ejercicio del gobierno como forma de poder (Foucault, Burchell, Gordon & Miller, 1991)—. En este marco, utilizo el concepto de régimen de gubernamentalidad, desarrollado por Colin Gordon (1991) y Mitchell Dean (2010) para analizar el gobierno de los asentamientos informales. Tal concepto busca iluminar el complejo entramado de instituciones que participan del gobierno de una población, que incluyen no solo la acción del Estado, cuyo rol es predominante, sino también un conjunto de otras organizaciones y agentes que están dispersos y no actúan necesariamente concertados entre sí. En este artículo cuestiono la asociación conceptual entre asentamientos informales y pobreza que se encuentra asentada en el discurso gubernamental. Intento responder a la pregunta por cómo y en qué momento se produce esta asociación, que resulta tan evidente en Chile hoy.

La instancia se centró en la discusión sobre los indicadores apropiados para medir la pobreza energética en el país. Agregando que además “por otro lado, potencia la vinculación de la carrera con los diversas realidades territoriales y organizaciones de la sociedad civil regional que están apostando por modalidades de desarrollo sustentables”. Sus áreas de conocimiento son estratificación, desigualdad y pobreza, territorio, conflictos urbanos/ambientales,pueblos indígenas y metodologías cualitativas. Es también investigadora del Centro Interdisciplinario de Estudios Interculturales e Indígenas (CIIR) y del Centro para el Impacto Socioeconómico de las Políticas Ambientales (CESIEP).

pobreza sociologia

CEPAL decidió diferenciar la cifra de inflación de alimentos de la cifra de inflación de otros bienes al calcular el valor de las respectivas canastas, porque en esos años se observó un aumento importante del precio de los alimentos, que fue mayor al obtenido en otros bienes. En principio, ese tipo de correcciones parece razonable, pero el criterio se podría aplicar retroactivamente en todo caso (no debe ser la primera vez que la inflación de alimentos y de otros bienes es muy diferente); y genera otra serie de consideraciones que veremos más adelante. El pasado martes 6 de junio fue presentado el nuevo libro del académico y Director del Doctorado de Sociología de nuestra Facultad, Claudio Ramos “La producción de la pobreza como objeto de gobierno” (Ediciones Alberto Hurtado).

El trabajo se realizó con la supervisión de académicos de la carrera de Sociología de la Facultad de Educación, Ciencias Sociales y Humanidades y además de profesionales de la Fundación para la Superación de la Pobreza. Del mismo modo, los autoresÍ aseguran queÍ el artículo propuesto es unique, no publicado y no propuesto para tal fin a otro medio de difusión. Ésta establece que el autor autoriza a EURE de manera gratuita, exclusiva e ilimitada a reproducir, editar, publicar, distribuir, publicitar, comercializar y traducir el artículo, a cualquier soporte conocido o por conocer y desarrollar.

Esta asociación entre pobreza y asentamientos que emerge incipientemente durante la dictadura, se consolidará definitivamente durante el siguiente gobierno (tabla 1). Además de privar de libertad, el sistema penitenciario chileno obstaculiza la superación de las personas y merma su dignidad debido a los problemas de hacinamiento, violencia y bajo acceso a programas de rehabilitación. En el encuentro con el papa Francisco en el Centro Penitenciario Femenino (CPF) de San Joaquín, en enero pasado, la capellana Nelly León le dio la bienvenida lamentando que “en Chile se encarcela la pobreza”. Esto refleja una visión no sólo de la reclusión, sino sobre la forma en que el país acoge esta realidad. A pesar del estricto management ejercido por el régimen autoritario sobre la población, durante los años ochenta emergieron nuevos campamentos (Minvu, 2013). Algunos de estos asentamientos “retomaron la orientación política sumándose a las movilizaciones para la recuperación de la democracia y otros mantuvieron una lógica comunitaria” (Minvu, 2013), distanciándose de la acción política.

Esto consiste en ir al colegio, hacer el aseo del sector donde viven, cumplir con responsabilidades y trabajar. Piketty (2021), en su análisis histórico de la igualdad/desigualdad, concluye que “la reducción de las desigualdades (…) es sobre todo el resultado del auge del Estado social, el establecimiento de una cierta igualdad de acceso a bienes fundamentales, como la educación y la sanidad, y el desarrollo de una fiscalidad muy progresiva sobre las rentas altas y la riqueza” (p. 57). En segundo lugar, si la acción del Estado a través de subsidios y transferencias ha dado resultados en el corto plazo, el desafío es dar algunos pasos más allá de dichas medidas para que los resultados sean sostenibles en el tiempo e intergeneracionales. El riesgo de la autocomplacencia sobre estos resultados es creer que la receta de las transferencias monetarias de la mano de la focalización es la solución por sí sola, sin ir acompañada de otras medidas que son las que podrían darle permanencia en el tiempo y que son tan profundas como las raíces estructurales de la pobreza y de la desigualdad. Los resultados de la CASEN 2022 recientemente dados a conocer traen buenas noticias y también grandes desafíos.

El profesor titular del Instituto de Economía, Gonzalo Edwards cerró la conferencia con una exposición en torno al valor del medioambiente, tema en el cual trabajó con Arístides Torche el 2012. Edwards también se extendió en las cualidades humanas de Torche y comentó cómo siempre le llamó la atención “su capacidad de escuchar y entender con una claridad que lo entendía y englobaba todo”. Jorge Atria, investigador del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social analiza desde la sociología el caso «Panamá Papers» junto a los panelistas Rafael Cavada y Pablo Aranzaes en Sonar Global de Radio Sonar. Publicado por Diario Financiero El economista Cristóbal Otero y el sociólogo Jorge Atria han colaborado con el equipo económico de Gabriel Boric. De hecho, en el libro que recién presentaron, Impuestos justos para el Chile que viene, hay cinco capítulos con ideas que el nuevo gobierno considera en su programa…. Por Jorge Atria Publicado en La Tercera SEÑOR DIRECTOR En su columna, Gonzalo Cordero sugiere desafiar las explicaciones mayoritarias, señalando que lo ocurrido el 18 de octubre no tiene que ver con nuestro modelo de desarrollo, pues éste redujo la desigualdad, mejoró la calidad de vida y permite denunciar abusos….

La Política De La Pobreza Y El Gobierno De Los Asentamientos Informales En Chile Revista Eure Revista De Estudios Urbano Regionales

Esto consiste en ir al colegio, hacer el aseo del sector donde viven, cumplir con responsabilidades y trabajar. Piketty (2021), en su análisis histórico de la igualdad/desigualdad, concluye que “la reducción de las desigualdades (…) es sobre todo el resultado del auge del Estado social, el establecimiento de una cierta igualdad de acceso a bienes fundamentales, como la educación y la sanidad, y el desarrollo de una fiscalidad muy progresiva sobre las rentas altas y la riqueza” (p. 57). En segundo lugar, si la acción del Estado a través de subsidios y transferencias ha dado resultados en el corto plazo, el desafío es dar algunos pasos más allá de dichas medidas para que los resultados sean sostenibles en el tiempo e intergeneracionales. El riesgo de la autocomplacencia sobre estos resultados es creer que la receta de las transferencias monetarias de la mano de la focalización es la solución por sí sola, sin ir acompañada de otras medidas que son las que podrían darle permanencia en el tiempo y que son tan profundas como las raíces estructurales de la pobreza y de la desigualdad. Los resultados de la CASEN 2022 recientemente dados a conocer traen buenas noticias y también grandes desafíos.

Una de las dirigentes asistentes a la actividad fue Ana Soto Ruiz, profesora escuela rural de Porma, representante del microcentro de Teodoro Schmitd, quien destacó la posibilidad de compartir con otros dirigentes y conocer el trabajo territorial de cada uno y una.“Nos hace falta, vincularnos más para fortaleceremos. El objetivo del proyecto, ganador del Concurso I+D de la Vicerrectoría Académica UCEN 2019, es generar un espacio de reflexión y debate respecto a la predominancia del enfoque de populismo penal en las políticas públicas del sistema felony, y en explicit en torno al uso masivo de la cárcel y sus consecuencias sociales. Midieron el nivel de participación y bienestar antes, durante y después de la intervención.

El profesor titular del Instituto de Economía, Gonzalo Edwards cerró la conferencia con una exposición en torno al valor del medioambiente, tema en el cual trabajó con Arístides Torche el 2012. Edwards también se extendió en las cualidades humanas de Torche y comentó cómo siempre le llamó la atención “su capacidad de escuchar y entender con una claridad que lo entendía y englobaba todo”. Jorge Atria, investigador del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social analiza desde la sociología el caso «Panamá Papers» junto a los panelistas Rafael Cavada y Pablo Aranzaes en Sonar Global de Radio Sonar. Publicado por Diario Financiero El economista Cristóbal Otero y el sociólogo Jorge Atria han colaborado con el equipo económico de Gabriel Boric. De hecho, en el libro que recién presentaron, Impuestos justos para el Chile que viene, hay cinco capítulos con ideas que el nuevo gobierno considera en su programa…. Por Jorge Atria Publicado en La Tercera SEÑOR DIRECTOR En su columna, Gonzalo Cordero sugiere desafiar las explicaciones mayoritarias, señalando que lo ocurrido el 18 de octubre no tiene que ver con nuestro modelo de desarrollo, pues éste redujo la desigualdad, mejoró la calidad de vida y permite denunciar abusos….

En breve, Foucault define “gobierno” como una forma de poder, propia de la sociedad moderna, que consiste en conducir las conductas de los individuos y así regular el comportamiento de grupos de la población a través de formas específicas de conocimiento (la economía política) y técnicas de gobierno (aparatos de seguridad). La gubernamentalidad, a su vez, corresponde a la racionalidad de gobierno —una forma de pensar el ejercicio del gobierno como forma de poder (Foucault, Burchell, Gordon & Miller, 1991)—. En este marco, utilizo el concepto de régimen de gubernamentalidad, desarrollado por Colin Gordon (1991) y Mitchell Dean (2010) para analizar el gobierno de los asentamientos informales. Tal concepto busca iluminar el complejo entramado de instituciones que participan del gobierno de una población, que incluyen no solo la acción del Estado, cuyo rol es predominante, sino también un conjunto de otras organizaciones y agentes que están dispersos y no actúan necesariamente concertados entre sí. En este artículo cuestiono la asociación conceptual entre asentamientos informales y pobreza que se encuentra asentada en el discurso gubernamental. Intento responder a la pregunta por cómo y en qué momento se produce esta asociación, que resulta tan evidente en Chile hoy.

El trabajo se realizó con la supervisión de académicos de la carrera de Sociología de la Facultad de Educación, Ciencias Sociales y Humanidades y además de profesionales de la Fundación para la Superación de la Pobreza. Del mismo modo, los autoresÍ aseguran queÍ el artículo propuesto es original, no publicado y no propuesto para tal fin a otro medio de difusión. Ésta establece que el autor autoriza a EURE de manera gratuita, exclusiva e ilimitada a reproducir, editar, publicar, distribuir, publicitar, comercializar y traducir el artículo, a cualquier soporte conocido o por conocer y desarrollar.

pobreza sociologia

Esta asociación entre pobreza y asentamientos que emerge incipientemente durante la dictadura, se consolidará definitivamente durante el siguiente gobierno (tabla 1). Además de privar de libertad, el sistema penitenciario chileno obstaculiza la superación de las personas y merma su dignidad debido a los problemas de hacinamiento, violencia y bajo acceso a programas de rehabilitación. En el encuentro con el papa Francisco en el Centro Penitenciario Femenino (CPF) de San Joaquín, en enero pasado, la capellana Nelly León le dio la bienvenida lamentando que “en Chile se encarcela la pobreza”. Esto refleja una visión no sólo de la reclusión, sino sobre la forma en que el país acoge esta realidad. A pesar del estricto control ejercido por el régimen autoritario sobre la población, durante los años ochenta emergieron nuevos campamentos (Minvu, 2013). Algunos de estos asentamientos “retomaron la orientación política sumándose a las movilizaciones para la recuperación de la democracia y otros mantuvieron una lógica comunitaria” (Minvu, 2013), distanciándose de la acción política.

La instancia se centró en la discusión sobre los indicadores apropiados para medir la pobreza energética en el país. Agregando que además “por otro lado, potencia la vinculación de la carrera con los diversas realidades territoriales y organizaciones de la sociedad civil regional que están apostando por modalidades de desarrollo sustentables”. Sus áreas de conocimiento son estratificación, desigualdad y pobreza, territorio, conflictos urbanos/ambientales,pueblos indígenas y metodologías cualitativas. Es también investigadora del Centro Interdisciplinario de Estudios Interculturales e Indígenas (CIIR) y del Centro para el Impacto Socioeconómico de las Políticas Ambientales (CESIEP).

En este marco se aborda la mediación que los voluntarios hicieron, en terreno, entre las distintas miradas sobre pobreza y desarrollo en Sudamérica. La política de la pobreza establecida en la década de los noventa consiste en la visualización, enunciación e intervención de los asentamientos a través del lenguaje de pobreza. A partir de la producción y circulación de datos, indicadores, estadísticas y mapas se crea este campo de intervención gubernamental, que se problematiza dentro del marco interpretativo de la pobreza, determinando la información que será seen y la que será invisible respecto de este fenómeno.

CEPAL decidió diferenciar la cifra de inflación de alimentos de la cifra de inflación de otros bienes al calcular el valor de las respectivas canastas, porque en esos años se observó un aumento importante del precio de los alimentos, que fue mayor al obtenido en otros bienes. En principio, ese tipo de correcciones parece razonable, pero el criterio se podría aplicar retroactivamente en todo caso (no debe ser la primera vez que la inflación de alimentos y de otros bienes es muy diferente); y genera otra serie de consideraciones que veremos más adelante. El pasado martes 6 de junio fue presentado el nuevo libro del académico y Director del Doctorado de Sociología de nuestra Facultad, Claudio Ramos “La producción de la pobreza como objeto de gobierno” (Ediciones Alberto Hurtado).

A partir de este proceso, los asentamientos informales son identificados como sitios de concentración de los pobres urbanos, y focalizados como territorios de asistencia gubernamental. Así, la identidad de “sujeto pobre” es inscrita en los residentes de asentamientos informales. Por un lado, comienza a tomar forma un cambio en la representación de la agencia de los campamentos, desde organizaciones políticas que demandan acceso a vivienda a través de la ocupación de terrenos, a asentamientos despolitizados caracterizados por la marginalidad y pobreza, los cuales se espera que accedan a la vivienda a través de los esfuerzos individuales de sus integrantes. Por otro lado, se posiciona la pobreza como objeto de intervención en la agenda política. El principio de reducción del gasto público y la focalización como mecanismo de distribución de recursos marcan la emergencia de la pobreza como objeto gubernamental (Ramos, 2016).